Los Benegasi, regidores perpetuos de Loja

Francisco Antolín Benegasi y Luján (Arenas de San Pedro, 1656 – Milán, 1742), fue un poeta y comediógrafo español, regidor perpetuo de Loja. Tercer nieto del caballero Vivaldo Bengasi, embajador de la República de Génova en la corte de Felipe II. Seguidor de Lobo y Villarroel. Autor de sainetes contra la superstición, a lo Feijoo. Reunía en su casa a los mejores poetas de Madrid, con academia dos veces por semana; así lo cuenta (20 de agosto de 1745) don Ignacio de Loyola, Marqués de Olmeda, en la «aprobación» de sus Obras líricas joco-serias (1745).

Poesías líricas y jocoserias (1743). Con aprobación del marqués de Olmeda. Hay unas seguidillas enviadas a una dama, con un «regalo que llamaban del zapato, compuesto de un reloj de diamantes, una frasquera de plata, un castillo de lo mismo, una caja de tabaco y una bandeja de filigrana.». También una décima: «En el mismo día en que su majestad mandó dar un coche al autor, se le murió a éste una hija de poco tiempo; y pidiendo al tesorero para el entierro, le envió esta décima». Que si la niña sabe que hay coche, resucitará.
Papel nuevo. Benegasi contra Benegasi (1760)
Comedia (que no lo es) burlesca intitulada “Llámenla como quisieren”. Su autor ella lo dirá. Se hallará donde la encuentren, y será en la Imprenta y Librería de Juan de San Martín, calle del Carmen, donde se hallarán otros papeles curiosos escritos por el mismo autor, en Madrid, con todas las licencias necesarias, [¿Juan de San Martín?], s. a.
El zahorí (entremés). Un bellaco embaucador intenta tomar a unos pueblerinos abusando de su credulidad.
Sainetes y bailes. Con prólogo de su hijo, en el que dice que «fue liberal, y tanto, que no fue liberal», y que tocaba el arpa, montaba a caballo, cazaba…

Casado con doña Ana Peralta de Irigoyti, con la que tuvo a (Fray) José Joaquín Benegasi y Luján (Madrid, 1707-1770) fue poeta y dramaturgo, más fecundo y audaz que su padre. Magistrado, entró en religión en 1763. Fue amigo del marqués de la Ensenada y de los duques de Arcos. Era clasista y deploraba la confusión de la época en carta poética al marqués de Villena. Pero era populachero y se mezclaba con la plebe, cultivaba la poesía vulgar y llana: una nevada, un atropello de asnos, una picadura de chiche a su criada, el estornudo de una señora, unas goteras. Le encantaba describir las enfermedades y cuanto más repugnantes, mejor. (fluxión, sarna, reumatismo, almorranas). Su musa asquerosa y casera llenó voluminosas colecciones que tuvo el atrevimiento de imprimir. Tenía su público lamentable.

El hijo era poeta también y en sus primeros poemas recogidos en Poesías líricas y jocoserias (1743) incluye un «Le mandó a una señora la informase en verso de qué posesiones se componía su mayorazgo; y obedeciendo, respondió de repente en la siguientes endechas». Dice

En Loja poseo,
cortijos y huertas:
Andaluces, ellos,
andaluzas, ellas.

En las Obras métricas a distintos asuntos, así serios como festivos (s. a.) hay una descripción de Loja.

Dice que tiene en Loja una casa de época de los moros, muy antigua y que le dicen que visite el pueblo pero él dice que no le gusta andar en caminos. En efecto, Benegasi era propietario, por ejemplo, de la Torre de las Almenas en Loja. En 1608 eran de Juan del Rosal Luna, pero su único descendiente fue José Benegasi. Así figura en el Libro se apeos (1753), donde se le dice «vecino de Madrid». Estaban estas propiedades en la Alcazaba. Lindaban con las casas de Pedro del Rosal.
En 1794 los Benegasi aún poseían casas en la Alcazaba. Y en 1802 están «frente a la torre que cae hacia la Plaza Nueva» Cf. Noticias históricas de Loja.

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